Armas Bajo Control

Campaña Armas Bajo Control

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Los abusos causados por las armas tienen un inmenso costo humano. En se marco, Amnistía Internacional trabaja en favor de un control más estricto del armamento convencional y exige la realización del Tratado Internacional sobre Comercio de Armas como una necesidad urgente para salvar vidas, preservar medios de vida y conseguir el respeto por los derechos humanos.


La Campaña

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Cada minuto muere una persona víctima de un disparo.
La falta de control sobre el comercio de armas aviva los conflictos, la pobreza y los abusos contra los derechos humanos.
Todos los gobiernos del mundo son responsables.
Pedimos un Tratado Internacional sobre Comercio de Armas que ponga fin a esta situación, así como acciones locales para proteger a los civiles de la violencia armada.
Esta campaña es una iniciativa conjunta de Amnistía Internacional, IANSA y Oxfam. www.armasbajocontrol.com

Qué hicimos en 2007- 2008
-Cine en la calle
-Conversatorios en Universidades
-Consulta popular - grupos en todo el país
-Consulta virtual
-Cabildeo con el Ministerio de RREE
-Trabajo con periodistas
-Canje de juguetes
-Cine en la calle
-Cabildeo con el Ministerio de RREE
-Conversatorios en 2 universidades
-Trabajo con medios de comunicación
-Recogida de firmas para un tratado internacional sobre el control de armas en la capital y
-Recogida de firmas de congresistas en apoyo al tratado
-Exposición de fotos sobre las bombas de racimo

Datos

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640 millones de armas circulan por el mundo y cada año se fabrican 8 millones más y 16.000 millones de balas: 2 por cada hombre, mujer, niña y niño del planeta.

Las armas son cada vez más dañinas y de efectos más indiscriminados para la población civil. Muchas armas son sencillas y duraderas: su uso no precisa de mucho entrenamiento y pueden seguir operativas durante más de 40 años.

"Ha bajado mucho el precio: solía ser seis vacas por un AK y ahora puedes conseguir un rifle nuevo por un buey y seis cabras". Charles Logwe, antiguo comerciante de armas en el norte de Uganda, 2001.
Matar es cada vez más fácil: se puede hacer a mayor distancia, con mayor indiferencia y menor esfuerzo. Además, el suministro de armas a países donde se violan los derechos humanos es constante y transmite el mensaje de que la comunidad internacional tolera, e incluso respalda, este tipo de actos.

Por todo esto cabría esperar que este comercio estuviera estrictamente controlado, pero no es así. Mientras la atención internacional se centra en la necesidad de controlar las armas de destrucción masiva, el comercio de armas convencionales sigue en un vacío legal y moral. A día de hoy, no existe ninguna ley internacional exhaustiva y vinculante que regule el comercio de armamento convencional y las armas se siguen vendiendo sin ningún control sobre su destino y uso final.

El Problema

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Cada día millones de hombres, mujeres, niñas y niños viven bajo la amenaza de la violencia armada. Cada minuto uno de ellos muere asesinado. Desde las bandas armadas de Río de Janeiro y Los Ángeles, hasta las guerras de Liberia e Indonesia, las armas están fuera de control.

Las armas ligeras contribuyen de forma significativa a la pobreza y al sufrimiento y desarrollan un papel clave en las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Se infligen más heridas, muertos, desplazamientos, violaciones, raptos y torturas con armas ligeras que con cualquier otro tipo de armas. Por este motivo, el exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, las calificó como "las auténticas armas de destrucción masiva".

Cuando no existe un control estricto, abusan de las armas tanto los ejércitos durante un conflicto armado, como los cuerpos de seguridad que ejercen la fuerza indebidamente, las empresas privadas de seguridad y las bandas criminales.

La violencia armada no se limita a las guerras, sino que se está generalizando en las calles y en los hogares de miles de familias. Actualmente, más de la mitad de las armas convencionales está en manos de civiles.

El negocio de las armas es escenario de corrupción y sobornos generalizados, y se nutre de los beneficios que dan unas máquinas diseñadas para matar y mutilar a seres humanos.¿Quién obtiene beneficios con este horrible comercio? Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China- son responsables del 88 por ciento de las exportaciones de armas convencionales de las que se tiene noticia. Desde 1998 hasta 2001, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia obtuvieron, por la venta de armas a países en desarrollo, una suma superior a la que gastaron en Ayuda Oficial al Desarrollo.

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